miércoles, 23 de octubre de 2013

EL QUE QUIERA ENTENDER QUE ENTIENDA.

     

solamente por pensar.


        Nada es tan insoportable al hombre como estar en reposo total, sin pasiones, sin negocio, sin distracción, sin ocupación; Entonces siente el no ser nada, percibe su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vació; De la profundidad de su alma se levanta luego la vaciedad de vida, los pensamientos grises, la tristeza, la preocupación, el tedio, la desesperación.

       Lo único que nos consuela de nuestra desdicha es la distracción, y, con todo, esta misma es nuestra mayor desdicha, pues ella es, sobre todo, la que nos impide pensar en nosotros mismos, y la que nos conduce imperceptiblemente a nuestra propia destrucción.     Sin ella nos encontraríamos en el estado de vaciedad de vida, y esta vaciedad nos impulsaría a encontrar un modo mas eficaz para evadirnos de ella, pero la distracción nos divierte y nos arrastra imperceptiblemente hacia la muerte.

       La vaciedad de sentimientos es un estado patológico alarmante, aunque solo sea el efecto secundario de una fría racionalidad o de espasmódicas actitudes volitivas, o también la cerrazón y la torpeza de un hombre que no esta abierto en su núcleo, si no, que se pierde en la periferia y en impresiones vitales externas.

       Tiempo para la educación humana, para la evolución espiritual,para realizar funciones o relaciones sociales, para el juego libre de fuerzas físicas y espirituales, incluso el tiempo de fiesta dominical, aunque sea en el país de los santos, todo ello es pura fantasía.       Dicho de otro modo, el tiempo libre en este sentido no ayuda al hombre a encontrarse a si mismo; Al contrario, se convierte en una huida hacia el adormecimiento, hacia una huida de si mismo; Así pues, el tiempo libre ya solo por el hecho de ser disponible como tal, no constituye una garantía para la cultura de la persona.

       La cuestión clave es, si nosotros estamos capacitados para usar razonablemente la libertad, es decir, para la libre autorrealización y autodestrucción, que ya están presentes allí donde el hombre no puede llevar a cabo los actos básicos del conocimiento, del querer y del sentir. 


(el humanismo en la encrucijada)

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